El amor que ya no fue

Pensar en usted no me deja de nacer,
esos recuerdos de momentos
vividos a su lado,
esa vaga esperanza,
ese deseo de ser posible que no se dio.

Esos besos que aún no nos robamos,
esas caricias que no nos excitaron por no sentirnos,
ese amor que nos faltó sentir,
esa fatiga disfrazada de odio y desamor que la llevó lejos de mí.

Esas cartas que sólo por usted fueron concebidas.

No sé muy bien cómo es eso de amar,
sólo sé que usted me hizo sentir amado,
sólo sé que usted me hizo amarla,
sé que le di mi amor pues fui otro.

Quizá ese amor no haya muerto,
pero renco de una pata no llegará bien a su destino
y quizá la pata renca en lugar de intentar emparejarse
le corte un pedazo a la entera para estar igualmente heridas.

Eso de pasar sin sueño y en mis sueños sólo verla,
eso de escribirnos a diario y hoy ser ajenos,
eso de jurarnos amor para hoy olvidar,
eso de planear para tener hoy que dejar empolvar,
eso de sentir el estomago como reflejo del acabangamiento aun hoy,
eso de sentir amor por usted,
eso, eso me vulnera y me molesta.

Y es que puedo decidir amar,
porque amar es una decisión diaria
y con usted a mi lado
cada día al despertar decidía amarla más,
hoy no sé decidir no amarla,
no sé cómo renunciar a luchar por su amor y sus besos,
no sé dejar de luchar y renunciar como usted lo hizo,
no sé cómo ser cobarde y perder.

Soy un niño inexperto en el amor,
el viejo cazador perdió y volvió a la niñez,
usted se me llevó la experiencia,
me robó la indiferencia y las ganas de aventurarme
en las locuras de amores de una noche,
usted se me fue y con usted el sueño,
se me fue con el deseo de sentir unos labios
o de encontrar los gemidos más sexuales de alguna amiga en la cama.

Y es que si no midiera a cada una a partir de usted,
si no les viera tantas imperfecciones,
si no la encontrara a usted en cada mujer y cada pensamiento,
quizá habría podido besar de nuevo.

Usted sigue estando en mí
y eso me abruma,
extranarla en la piel me duele,
esos escalofríos al pensar que me olvida
o al imaginar que hay otro me tienen ya más delgado.

Esos nervios de mis hombros
que sólo usted conoció bien se desatan
como torno haciendo roscas las noches de fin de semana;
esos tartamudeos incómodos y los movimientos involuntarios aquí están diciendo presente.

No sabe qué vergonzoso es esto de ser tan débil;
esto de ser sincero y amarla y no poder controlar mi cuerpo.

Posiblemente alguien busca ocupar mi lugar,
quizá usted quiera entregar su corazón a alguien,
pero si lo hiciera, no le bese como a mí,
no le toque ni acaricie como a mí,
no le haga a nadie el amor como lo hacíamos;
no vaya a ser que me recuerde,
no quiera arruinar su momento y pierda esta racha de olvidarme.

No sé si vaya a parar, no sé cuánto más dure,
no sé si me olvide de usted,
no sé si amemos a otras personas,
lo que sí sé es que sueño con que nuestros caminos dejen de bifurcarse
y empiecen a converger para terminar juntos.

Category(s): Poesía

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