Poema desvelado.

Sepa usted mujer,
que aunque hoy,
amada mía,
siga sin usted estos rumbos desolados
que quizá y el señor de los cielos lo permita según su venia,
lleven nuestras vidas a reencontrarse;
no le guardo rencor alguno.

Y es que si nuestro amor hubiese fracasado después de reiteradas ocasiones; mujer de caderas mías,
sepa que hoy ya me hubiese resignado.

Pero sabiendo que me ha estado recordando y que mis besos aún le hacen falta;
y yo intentando arrancarme pecho y alma para no sentir más dolor por su adiós,
y yo aun botando lágrimas de sal y sangre sin luz;
sepa usted mujer, que este amor que aun siento por su persona me sigue robando el sueño a mitad de la madrugada y mis esbozos de plegarias se van al cielo por su salud y su regreso.

15 enero 2014
Category(s): Poesía

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