Das vergessen.

Si lo que querías era venganza,

bastaba con hacerme saber de cuando buscaste otro.

 

Si querías romperme el corazón

bastó con decirme que ya no me amabas.

 

Si querías humillarme

bastó con negarme.

 

Si querías insultarme

bastó con ser tu peor error.

 

Si querías ningunearme

bastó con ser un chiste.

 

Si querías que me fuera

bastó con el “hasta aquí”.

 

Si querías matarme

bastó con el “ya no te creo”.

 

Si querías herirme

bastó con tu indiferencia.

 

Si querías matarme

bastó con arrancarme de tu corazón y verte llorar.

 

¡Bendita maldición en la que te me convertiste!

 

Dichosos los labios que beben de donde bebí;

deseara se atrofien los dedos de quien te acaricia,

se trague la lengua de quien te lame,

se entuman las rodillas de quien masajea tu espalda,

se cieguen los ojos de quien te ve dormir,

se ensordecieran los oídos de quien te escucha gemir,

se seque el miembro de quien te intenta dar orgasmos,

se enfríe la nariz de quien huele tu impronta.

 

Fui a mi propio funeral,

canté las golondrinas en mi entierro,

lloré mi muerte donde nadie estuvo,

tiraste los pétalos de felicidad por mi sueño eterno,

vivo muerto siendo nadie sin vos,

bebo la muerte en silencio noche a noche sin motivos.

 

 

 

 

Marco González.

El zuavo

Der Zuave |Vincent Willem Van Gogh, 1888. Óleo sobre lienzo.

Category(s): Poesía

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