Réquiem diacrónico del tiempo en cinco actos paralelos.

Retrato de Giacomo Casanova realizado por su hermano Francesco Casanova (alrededor 1750-1755)

Retrato de Giacomo Casanova realizado por su hermano Francesco Casanova (alrededor 1750-1755)

“Yo he sido un hombre de muchas mujeres, pero sólo una a la vez”

-Carlos Luis Fallas-

 

-I-

Mis ojos se despiertan cansados,
confidentes de la noche de nosotros.

Abro y cierro los ojos incrédulo,

revivo tus suaves mejillas y el sabor de tus labios a media noche.

-II-

La noche que a mi gran amor vi feliz, fui feliz.
Fui feliz viéndola con el hombre que siempre quiso,
ese macho alfa blanco como Moctezuma y de barba como la Malinche.

Ese tan fuerte de voz como un bemol,
fui feliz, fui feliz viéndote incómoda con él frente a mí,

disfruté que me vieras abrazar a otra tantos años después.

 

Es que volver a ver tus ojos verdes fue intenso,

fue sublime tu intento de disimulo,

fue precioso el enojo de tu hombrecito que sin conocerlo me odió.

Diez segundos que resumieron cinco años.

 

-III-

Sí, ya sé que estás acá, en media hora nos veremos,

yo no te invité pero sabía que vendrías,

no nos hemos besado pero de hoy no pasa,

voy despacio, poco a poco, quiero ganarme tu deseo,

quiero tu confianza y que me pidas salir, creo en mí.

 

Sé que te voy a tener, sé que puedo,

sé  lo que quieres, sé que me quieres,

en los ojos se nos ve el deseo, la pasión,

nuestras miradas no mienten deseándose,

la tensión nos corta la voz y nos saca sonrisas,

hace que sintamos nuestras improntas corporales.

 

-IV-

Hablamos, estamos cara a cara,

te he tocado varias veces para medirte,

el contacto visual nunca falla y las sonrisas tampoco;

me atrevo, no me atrevo, sí, aquí voy,

no me has dado falsas señales,

sé que quieres mi beso

– justo me dices quién estuvo antes que yo,

sin embargo te beso-.

 

Me dices que no lo haga pero respondes a mis besos,

no me importa quién estuvo antes así sea mi amigo,

esta noche me importas tú, me importan mis deseos,

me importa que me sigas besando así, apasionada;

ya te tengo, te he conseguido, ¡guapa!

me importa llevarte a la puerta de tu hospedaje

y que te despidas con un beso en mis labios.

 

Caminamos de la mano,

siento que vuelo, estamos caminando de la mano,

subimos al auto, te llevo,

nos despedimos con un beso, me voy,

sonrío como tonto en mi soledad.

 

-V-

Culpa, no la siento,

perdí la culpa, la desconocí,

la he desaprendido;

he aprendido que el secreto está en nunca sentirla,

en enterrarla, en ser yo mismo.

 

No regirse por paradigmas,

ser auténtico, desagradar,

conquistar, fijar metas y alcanzarlas,

cerrar etapas con el corazón roto.

 

He aprendido a no involucrar más el amor,

a saber decidir cuándo amar,

a disfrutar, a jugar; a no importarme romper corazones,

a conseguir lo que se quiere.

 

Ya sufrí, ya rompieron mi corazón cuatro veces,

y yo rompí unos cuantos, ya no me importa uno más,

no me importa herir a otro hombre par tener su mujer,

si es la que quiero la consigo,

no me duele ser un patán, me agrada.

 

La gente ama y odia mi humor negro,

mi acidez, mi sarcasmo, tanto como tú,

posiblemente te rompa el corazón, no lo sé,

quizá seas tú, es más probable,

pero he aprendido que la vida siempre me sonríe siendo un patán.

 

-Marco Gonzalez Rivera-

 

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=nV1yNgiEvIQ[/youtube]

Category(s): Poesía

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *